¿Que les permites a tus hijos? – Angie García

¿QUE LES PERMITES A TUS HIJOS?

Carlitos y dos amiguitos del barrio, se pusieron de acuerdo para ir al cine. Estaban en la misma escuela, en el mismo grado y tenían la misma edad: nueve años, eran amigos inseparables desde pequeñitos. Ese día estaban exhibiendo una película llena de acción y violencia, aparte de que el tema versaba en la magia y la brujería. A medida de que la acción, la sangre y los hechizos estremecían la pantalla, la mente consciente de los niños recibía mensajes: «la magia es divertida»… «desearía ser un gran mago»… «hay que matar, destruir, hacer sufrir a los enemigos»…»etc.

Cuando terminó la película salieron del cine bastante exaltados, comentando las escenas que más les habían impactado. Cualquiera diría que después de unas horas todo lo que habían visto sus ojos, estaría olvidado, al fin y al cabo solo era una película. Pero no es así, aunque la mente consciente, que es la que razona, se ocupe después de otras cosas, la mente subconsciente, que no razona ni piensa, sigue trabajando, por instinto, en el impacto de las emociones recibidas.

El subconsciente recibe todas las imágenes que le transmite la mente consciente bajo una emoción fuerte. Las imágenes vistas por los niños en el cine, quedan plasmadas en su subconsciente, que sigue transmitiendo mensajes.

Como madres, hay que poner mucho cuidado en lo que ven y escuchan nuestros niños, hay que ver más allá de lo que ellos estén viendo. Hay que pedirle a Dios discernimiento para saber exactamente a qué decir no. Hay que saber diferenciar entre lo bueno y lo malo, basándonos en la Palabra de Dios y no en lo que el mundo acepta como bueno o malo. Los niños pueden ser víctimas fáciles de la ignorancia del mundo. Ellos escuchan decir que la fiesta de Halloween es algo muy divertido y que no tiene nada de malo, ven que los demás niños están muy entusiasmados buscando disfraces y preparándose para esa fiesta y sienten también el deseo de participar, esa es la respuesta a la información que ellos reciben del mundo.

Ellos aun no tienen discernimiento para captar el peligro, lo único que desean es divertirse, cosa muy lógica a su edad, pero ¿cómo reaccionas tú, como madre cristiana? ¿Eres de las madres que con tal de que sus hijos se diviertan, les permites celebrar Halloween o ir a ver películas de Harry Potter, porque el mundo dice que no tiene nada de malo? Quizá piensas que lo que se hace para los niños, no representa ningún peligro y no hay nada de qué preocuparse, porque si es clasificación A, quiere decir que es apta para ellos. ¿Pero quién dice eso?: ¡el mundo! y el mundo de hoy no tiene muy claro el concepto de lo bueno y lo malo, lamentablemente.

Sabemos que el origen del Halloween es satánico y también que todo lo que tenga que ver con la magia y la brujería viene del diablo. Es nuestra responsabilidad alejar a nuestros hijos de todo esto. Muchas madres dicen: «Ay pobrecito de mi hijo, todos sus amiguitos se divierten en Halloween, ¡cómo se lo voy a prohibir!» Tu hijo no es ningún pobrecito por no celebrar el Halloween, ¡pobrecito si lo dejas hacerlo!, porque estás permitiendo que participe en cosas que no agradan a Dios y que se contamine espiritualmente.

Tenemos que tener convicciones firmes, no flaquear ante la insistencia de nuestros hijos, cuando sabemos que es algo malo para él. Consentir no es querer, corregir sí lo es. Si de veras amamos a nuestros hijos, los apartaremos de las cosas del mundo, porque queremos el bien para ellos. Y a pesar de que en la escuela les insten a participar en este tipo de fiestas, debemos mantenernos firmes en nuestra negativa. Recordemos que hay que obedecer a Dios, antes que a los hombres.

Debemos ser luz para nuestros hijos y enseñarles con el ejemplo a no dejar entrar en nuestra casa ni en nuestra vida, lo que sabemos no agrada al Señor. Si queremos que ellos de veras aprendan lo que es ser un seguidor de Jesús, tenemos que poner el ejemplo. No podemos hacernos de la vista gorda con ciertas cosas que vienen del mundo y que aparentemente son inofensivas, aptas para niños, recordemos quien es el amo de este mundo: ¡el engañador, el padre de mentira! Así que no nos dejemos influenciar por la vecina o por la maestra de nuestros hijos, aunque nos digan: «ay señora, si no tiene nada de malo, deje que su niño se divierta como los demás». ¡Ni una sola vez!, no ceder significa que nuestras convicciones son verdaderas.

Nuestro deber es explicarles a los niños el por qué no les permitimos celebrar Halloween o ir a ver películas en donde se promueve la brujería y otras cosas que no son del agrado de Dios. No es por no querer que se diviertan como los demás, eso hay que dejarlo bien en claro. Hay que enseñarles de dónde viene todo eso para que ellos entiendan que participar en ellas es pisar terrenos del enemigo de Dios, el diablo y eso es muy malo. Aparte, podemos idear alguna actividad diferente ese día, para que se diviertan y no sientan que ellos no tienen derecho a divertirse y los demás sí, lo pueden hacer, pero sanamente y sin ofender a Dios.

 

«Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo.»

Colosenses 2:8

Escrito por: Angie García Ch.

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